¿Por qué tuviste que cambiar?

Hashtag: #PorQueCambiaste
Como dice la canción de Mercedes Sosa, todo en esta vida cambia, desde lo superficial a lo más profundo, hasta el brillante más fino va perdiendo brillo al rodar de mano en mano, y así pasa la vida y así la asumimos.

Todos cambiamos y no es extraño, o mejor dicho, no debiera ser extraño, porque qué sencillos son ciertos cambios y qué difíciles se hacen otros.

Qué sencillos son ciertos cambios y qué difíciles se hacen otros

Recuerdo el día que jugábamos a la Escoba con las cartas, que tanto te gustaba, y mientras hacíamos el recuento me dijiste: “Echo esta, ¿tú cuál echas?“.

Me quedé de piedra.

No estábamos en medio de una jugada, no estábamos jugando, estábamos contando los puntos de una partida ya terminada. Algo estaba cambiando en tu mente, ninguno queríamos verlo, a ninguno nos gustaba este cambio y sin embargo, tú cambiaste sin avisarnos.

Y poco a poco estos cambios fueron acentuándose y perdiste la noción del espacio primero, cuando tuvimos que marcar con una pegatina cuál era el botón del ascensor que llevaba a tu piso. Y después, del tiempo, cuando olvidaste cómo leer la hora en el reloj y olvidabas continuamente que ya habías comido, que la mañana ya había pasado o que te acababas de levantar.

No nos gustan estos cambios. Ni a mi, ni a ellos, ni a ella. ¿Por qué tuviste que cambiar?

Verte envejecer ya es un cambio, no queríamos más. Cuando el Alzheimer llamó a tu puerta, ¿por qué le abriste? No debiste dejarle pasar, no debiste dejarle cambiar tu memoria, tus hábitos, tu rutina, tu vida, la nuestra.

Cuando el Alzheimer llamó a tu puerta, ¿por qué le abriste?

Ya se, a ti tampoco te gusta. Ya se que si pudieras lo echabas a patadas de tu vida. Y de la nuestra. Y si yo pudiera también lo haría, que la vejez ya viene con sus achaques de serie, ¡qué mínimo que mantener los recuerdos! ¡qué mínimo que mantener los sentimientos! Sí, los sentimientos. Porque ahora ya no son los mismos que antes, porque un día no paras de darnos besos, y al siguiente no muestras ningún signo de afecto…

Y sí, ya sabemos que son cambios que debemos asumir, que son pequeños, que van poco a poco… pero se van sumando, y al final la cesta está tan llena de pequeños cambios que no podemos con ella.

Y cuando estamos llenos de rabia solo pensamos en qué malvado ser dio a luz al Alzheimer, y quién le dio permiso para ir robando vidas a diestro y siniestro con esa autoridad, sin previo aviso y sin compasión alguna.

Hashtag: #PorQueCambiaste

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2 Respuestas

  1. Carmen dice:

    Hay veces que me enfado con mi marido, porque es peor que un niño pequeño y cada día es peor… Luego me doy cuenta que él no tiene la culpa, estoy segura de que si pudiera hacer algo para salir de este pozo negro, lo haría…

    • Pilar dice:

      La verdad es que es muy duro convivir con el alzheimer y ver cómo tu pareja envejece a pasos agigantados día a día. Mucho ánimo y mucha fuerza Carmen, e intenta tomar descansos como cuidadora para despejar y coger fuerzas. Un abrazo, Pilar :)

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