Si eres dependiente y vives en España, mejor muérete.

Cuidador y persona dependiente

Cuidador y persona dependiente (Foto de PublicDomainPictures)

Sí, has leído bien, si eres dependiente, bien porque eres mayor y necesitas ayuda para desarrollar las actividades cotidianas, o bien porque sufres algún tipo de discapacidad que te impide valerte por ti mismo, lo mejor es que te mueras. No lo digo yo, lo dice este sistema que no ayuda al desfavorecido, que tuerce la cabeza hacia otro lado.

Las personas dependientes son las más sufridoras, aquejadas con grades males quedan olvidadas en el silencio de sus casas sin recibir una ayuda a tiempo. El año pasado murieron 70.000 personas esperando ser atendidas a pesar de haberse reconocido su derecho a una ayuda. La burocracia nunca fue muy fluida en estos campos, donde, a pesar de tener un plazo de 6 meses para resolver una solicitud de dependencia, la administración se retrasa hasta 5 años, sin que ocurra nada. Un plazo excesivamente exagerado, más si es para personas que están en una situación crítica, tanto las personas dependientes como sus cuidadores.

Las personas dependientes no han elegido ser dependientes

En 2014 había en España 1 millón de personas reconocidas en situación de dependencia y otros 200.000 en situación de dependencia moderada. A todas estas personas hay que sumar las personas que se encargan de su cuidado, que muchas veces, por falta de ayuda, tienen que abandonar sus puestos de trabajo para poder atenderlos, sufriendo las consecuencias: largas temporadas sin cotizar, falta de ingresos, pérdida de conexión con sus habilidades laborales… A estos hay que sumar también los problemas físicos y psíquicos que sufre un cuidador no cualificado que dedica 24 horas al día sin descanso al cuidado de otro.

Y por si fueran poco la falta de ingresos y el desgaste físico y psíquico, recordemos los prohibitivos precios de cualquier aparato ortopédico para una familia de clase media, donde ya no hablamos de aparatos que nos hagan la vida más feliz y cómoda, sino simplemente de aparatos que nos permitan seguir con nuestro día a día, que permitan a los cuidadores no acabar sufriendo las consecuencias de cargar grandes pesos sin ayuda, que permitan a los dependientes no sufrir los dolores de las escaras por no poder moverse con regularidad cuando están en la cama.

Quizá lo que nos falte en esta sociedad, quizá no en la sociedad baja, sino en las altas esferas, sea un poco de comprensión, de ponerse en el lugar del otro. Como dijo Jaume Martorell: “Nadie está vacunado para que no le pase nada. Cualquiera puede sufrir un accidente o padecer una enfermedad. Y lo que es seguro seguro es que mucha gente va a llegar a la vejez, osea eso es seguro, y la vejez tiene mucha relación con la dependencia“. Y tanto que lo tiene, gran parte de las personas dependientes se encuentran en la vejez, y aunque ahora nos pueda parecer que la dependencia no va con nosotros, es muy probable que llegue un día en que necesitemos ayuda.

Nadie está vacunado para que no le pase nada.
(Jaume Martorell)

Recuerda que las personas dependientes no han elegido ser dependientes, por circunstancias de la vida, en algunos casos por trabajar duro durante su juventud, ahora se encuentran en esta difícil situación. Está en mano de todos no volver la cabeza, sino hacerlos formar parte de nuestra sociedad de una forma digna.

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