Ley de dependencia en armonía con el cariño familiar

España entera está en crisis. Los recortes se amontonan. Cada uno, en su casa, reduce gastos como puede, y las personas comprendidas en una edad media tratan de velar por las generaciones más extremas: los niños y los ancianos. Cuando los ingresos escasean, son estos dos sectores de la sociedad, junto con los enfermos y personas con un alto grado de discapacidad, los que más sufren, porque no pueden valerse por sí mismos, porque necesitan recursos y necesitan que no nos olvidemos de ellos.

Durante años hemos luchado para conseguir un estado de bienestar, con unos derechos mínimos que nunca deberíamos perder, sino que deberíamos limar para que cada vez estemos más protegidos ante momentos de infortunio.

Hoy, una lectora me ha enviado la fotografía de un artículo en la que Mª Paz cuenta su historia. Su madre padece Alzheimer desde hace 12 años y ella decidió dejar su trabajo en la enseñanza para cuidar de ella. Para evitar más trastorno por sacarla de su hogar y de su entorno, Mª Paz decidió dejar su casa y se fue a vivir con ella. Se hizo Autónoma y desde entonces su trabajo ha sido cuidar de su madre enferma.

Foto enviada por una lectora

Foto del artículo enviada por una lectora

Para poder mantenerse, Mª Paz depende de la pensión de su madre, de 601€ y una pensión que recibía, tan solo desde Noviembre de 2008, de 485€ por la Prestación para Ciudadanos en el Entorno Familiar. Pero desde Agosto de 2012, le han reducido esta ayuda a 199€, lo cual no le llega ni para pagar las cuotas mensuales de la Seguridad Social.

Lo que denuncia Mª Paz, es que si a día de hoy pide un cambio de prestación para que otra persona cuide de su madre, la ayuda asciende hasta casi los 602€. Y esto es lo que le duele, que se ofrezca más ayuda a una persona ajena para cuidar a tus familiares que a ella. Como dice en el artículo: “Yo quiero cuidar a mi madre“.

El cariño que ofrece un familiar cercano nunca lo puede dar una persona ajena a la familia de igual manera, y poder cuidar de tus padres cuando llegan a la vejez o cuando una enfermedad tan grave como el Alzheimer empieza a hacer mella en sus vidas, es muy importante a la vez que satisfactorio.

Leyendo esta historia, me acordé de la historia de una pareja de personas mayores de mi pueblo, que estando él enfermo y sentirse ella incapaz de cuidar de él y a la vez seguir con todas las tareas del hogar, decide ingresarlo en una residencia, y para no dejarlo solo, para que se siga sintiendo querido y nunca abandonado, para que en su enfermedad pueda notar el cariño de su mujer a su lado, ella decide ingresar en la residencia de ancianos junto a él, y así cuidarlo con la ayuda que necesitaba.

El amor puede arrancarle una sonrisa a la enfermedad

Y así me viene a la mente la historia que cuentan en la película Arrugas de Modesto y Dolores, una pareja de ancianos que viven en la residencia donde es ingresado el protagonista de la película. Modesto padece Alzheimer en un estado muy avanzado, no reacciona ante nada, a excepción de una palabra que le susurra Dolores al oído, que siempre le hace sonreír un instante. Una historia de película donde se ve cómo el amor puede arrancarle una sonrisa a la enfermedad.

Arrugas. Momento Modesto y Dolores

Comic Arrugas. Momento Modesto y Dolores

Pilar Amaku

Soy bloguera de El Amaku desde que nació. Creo que las personas mayores necesitan un altavoz para ser vistas y oídas, porque sí hay vida después de los 65 años, una vida alegre y dinámica.

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