¿Cuánto dinero tenemos que tener ahorrado para una vejez digna?

Una de las cosas que más nos preocupa cuando nuestros padres llegan a un momento de dependencia en el que necesitan de nuestra ayuda es saber quien va a cuidar de nosotros cuando estemos en la misma situación y si nuestra hucha de ahorros junto con la pensión producto de nuestras aportaciones al régimen de la Seguridad Social darán para hacer frente a todos los gastos que genera una situación de dependencia.

Una dependencia que puede ser de distintos tipos y que genera también diferentes necesidades económicas para los que la sufren.

  • Dependencia física, la cual genera diferentes necesidades tales como:
    • Cuando es imprescindible que colaboremos con ellos en la realización de las tareas domésticas básicas tales como limpieza, cocina, compra.
    • Cuando se ven incapacitados para realizar su aseo personal diario y tenemos que vestirles y asearles o contratar a alguien que supla nuestro papel de cuidador.
    • Cuando consecuencia de su movilidad reducida debemos convertirnos en taxistas que les acercan al centro de salud o bastones que los sujetan en los paseos diarios.
  • Dependencia material, la cual genera los máximos costes económicos tales como:
    • Cuando su pensión y ahorros no son capaces de hacer frente a los gastos que genera esa dependencia (fundamentalmente cuando deben ser ingresados en residencias geriátricas).
    • O en otros casos que cada vez se repiten mas en los últimos tiempos consecuencia de la terrible crisis económica que provoca que sus huchas no dan para pagar los gastos corrientes como la luz, el agua, la calefacción y en los casos mas desesperantes ni siquiera una compra semanal digna que incluya productos de todas las escalas básicas para una alimentación sana .

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El otro día me encontré con un caso que ejemplifica a la perfección el tema de la dependencia y los gastos económicos que acarrea. Es la historia de un hombre de 79 años, Joaquín, el cual hacia pocos meses se había quedado viudo tras toda una vida compartida con Amelia, su mujer. Aunque físicamente estaba bien, él no podía quedarse solo en casa, la falta de practica en las tareas del hogar junto con la depresión por la falta de su compañera le llevaron a una situación en la que el hecho de que la ropa no estuviera planchada era un mal menor, el verdadero problema era que consecuencia de todo ello muchos días malcomía y su salud comenzó a deteriorarse.

Su hijo vivia a cientos de kilómetros. Una y otra vez le pidio que se fuera a vivir con él, juntos podian ayudarse mutuamente, Joaquín estaría bien atendido en su casa y podria echar un ojo a sus nietos, unos gemelos muy vivarachos que cumpliran a finales de año 8 años.

Joaquin agradecia la mano que su hijo le tendia, pero no queria ser una carga para el y su nuera, no quería tampoco abandonar su ciudad en la que había vivido toda la vida, sus amigos, sus vecinos…. Ya habia sufrido bastante al perder a Amelia, si perdia todo lo demas no seria capaz de ver la luz al otro lado del tunel. Habia sopesado mucho las posibles soluciones y estaba convencido de que la unica viable pasaba por ingresar en una residencia cercana en la que ya estaban viviendo algunos amigos suyos.

Durante su vida junto a Amelia habían conseguido ahorrar una buena cantidad de dinero, disponía nada más y nada menos de una “hucha” de 90.000€. Eso junto con su pensión de 700 euros parecian mas que suficientes para sufragar los gastos que su nueva situación le iban a generar.
Cuando me contaron el caso me alegré de que el señor Joaquin estuviera conforme con irse a una residencia en la que iba a poder relacionarse con sus amigos de toda la vida, y también me alegré de que pudiera permitírselo económicamente pues la residencia costaba bastante, unos 1.200 €/mes.

Sin embargo me quedé pensando un momento mientras mi cabeza hacía cálculos. 90.000 € entre 1.200 € = 75 meses, entre 12 meses = 6,25 años… pero ¿me habré confundido? Este señor solo tiene dinero suficiente para vivir 6 años en la residencia.
Luego seguí pensando y me pregunté, bueno si cobra de pensión 700 €/mes pues al final lo que le cuesta la residencia son 1.200 – 700 = 500 €/mes y entonces volví a hacer los cálculos: 90.000 € entre 500 € = 180 meses, entre 12 meses = 15 años, bueno ahora al menos este señor puede vivir en la residencia hasta que tenga 94 años,.

Pero ¿y si tiene la suerte de vivir más de 94 años?… Entonces su hijo tendrá que echar mano de su propia hucha personal…, si es uno de los afortunados que ha mantenido su trabajo y ha podido generar ahorro durante este tiempo.

¿Cuánto dinero tenemos que tener ahorrado para una vejez digna?

Hastag: #VejezDigna

Pilar Amaku

Soy bloguera de El Amaku desde que nació. Creo que las personas mayores necesitan un altavoz para ser vistas y oídas, porque sí hay vida después de los 65 años, una vida alegre y dinámica.

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