La restauración del Ecce Homo de Borja

Cecilia Giménez, de Borja, una mujer a la que le gusta la pintura desde joven y dedica sus días a cuidar de su hijo de 60 años – que según informa El Mundo, sufre una discapacidad – pasó hoy de ser una mujer anónima y dueña de su día a día, a ser la protagonista de todas las tertulias, telediarios e incluso número uno en las redes sociales.

Cecilia, ya había restaurado esta imagen del Ecce Homo en varias ocasiones, pero siempre fueron pequeños retoques, sin embargo, esta vez, la pieza estaba muy deteriorada y la restauración ha sido mucho más visible

Imágenes cedidas por el Centro de Estudios Borjanos del Ecce Homo pintado por el artista Elías García Martínez en uno de los muros de la iglesia del Santuario de Misericordia de Borja (Zaragoza). Se muestran por orden una imagen de hace unos 10 años, una imagen reciente (anterior a la última restauración) y la imagen restaurada respectivamente.

Cuando vi el primer vídeo este mediodía en el telediario, no me preocupé de la obra, que estaba perdida en el olvido y que a excepción de los habitantes de Borja y pocos más, nadie sabía hasta hoy de su existencia; me preocupé de Cecilia, porque la vi afectada, triste, preocupada.

No conozco a Cecilia personalmente, desconozco si es buena o mala persona, supongo que como todo el mundo, tendrá sus adeptos y también sus enemigos, pero por lo que he podido conocer de ella en el día de hoy, solo veo en su acción de intentar restaurar el Ecce Homo de Borja, un intento de conservar una obra que aprecia y que veía perderse en el olvido entre salmo y salmo.

Creo que aunque la restauración del Ecce Homo no haya sido exitosa, deberíamos medir las palabras que le llegan a Cecilia, que trató, con toda su buena fe, de conservar una obra que se iba a perder entre la humedad y la escarchada pared.

Quizá deberíamos ponernos en su lugar aunque sea un instante.

Ahora, viendo de nuevo el telediario, me ha producido tristeza conocer la noticia de que Cecilia está ingresada por un ataque de ansiedad, en estos momentos, me preocupa más que Cecilia se encuentre bien, que que hayamos perdido una obra de esta dimensión. Todos erramos en algún momento de nuestra vida, con más o menos conocimiento, pero no debemos pasar por alto los sentimientos de una persona mayor que se encuentra de repente abrumada por tal repercusión. Quizá deberíamos ponernos en su lugar aunque sea un instante.

Reflexiono, y lo que me hace pensar este hecho es cuántas obras habrá perdidas por los templos de mil pueblos que estamos olvidando, y quizás deberíamos usar toda esta repercusión para pedir más control, más medios para la conservación de todos estos bienes que tenemos en España, para no perder otra obra, ni por la mano del hombre ni por el avance deteriorante del tiempo, y no tanto culpar a las personas que intentan que no se pierdan, a pesar de que estén errados en su intento.

Pilar Amaku

Soy bloguera de El Amaku desde que nació. Creo que las personas mayores necesitan un altavoz para ser vistas y oídas, porque sí hay vida después de los 65 años, una vida alegre y dinámica.

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2 Respuestas

  1. oscar a m dice:

    Mi voto a que la restauración se quede como esta y a la restauradora por su dedicación y altruismo una gratificación o una participación de los beneficios de las futuras visitas.Nos vemos alli este fin de semana.

  2. francisco dice:

    Eso es arte y no lo que enseñan en bellas artes.

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